Textura Abierta

jueves, julio 10, 2008

Notas de viaje

Mi tiempo en USA llega a su fin, y es inevitable evaluar la experiencia. Obviamente nuestra estadía acá se vio afectada por nuestros acontecimientos familiares pero, más allá de eso, el balance creo que es positivo.

De partida, la experiencia académica fue increíble. En esto Chile está a años luz, la calidad de la universidad, de sus profesores, de la infraestructura, todo hace del estudio una tarea relativamente sencilla cuando no hay factores externos de que preocuparse. Acá te enseñan a pensar, no a memorizar, aunque la diferencia con el sistema legal tampoco es tan grande. Lo clave es que la gente que estudia derecho son aquellos que, después de años de college, ya saben que tienen las herramientas necesarias para poder rendir tanto en el estudio como en la profesión, aunque no les guste. Además, como pagan sumas exorbitantes por su educación, no vienen a perder el tiempo, vienen a sacarle trote a su inversión.

Respecto de la vida misma en Filadelfia, no creo que haya diferido mucho de nuestra vida en Chile. Filadelfia, si bien es una ciudad grande en población (la 5ta de USA), no lo es tanto en los lugares que vale la pena conocer. Además, es una ciudad que se encuentra en una situación económica intermedia, con altos niveles de pobreza pero empezando a tirar para arriba. Por ello, es bastante menos interesante para el turista que una ciudad de grandes contrastes como NY, o de una estética y desarrollo notorio como Chicago. Pero para un estudiante es ideal. La universidad ocupa un sector importante de la ciudad, cercano al centro, y sus hitos urbanos y culturales son reducidos de forma tal que es posible conocerlos todos. Philly tiene escasa vida nocturna comparada con NY, pero hay varios locales interesantes y entretenidos, así como galerías de arte, musicales, obras teatrales, etc... Y todo en sectores fácilmente accesibles, por lo que salir de noche nunca fue un problema o inconveniente por la seguridad, si bien los índices de criminalidad son de los más altos del país.

Lo que más me llamó la atención es el contraste en la gente. USA parece ser un país en que las divisiones entre las personas está sumamente marcadas y que cada vez más resultan en gente que vive a pesar de ellas y no tratando de encontrar un lugar común. Esta condición se manifestó con especial fuerza durante las primarias. Es divertido ver como la tentación es siempre clasificar a la gente en categorías cada vez más amplias, lo que simplifica el trabajo de los políticos. Pero estas categorías no calzan, y ese es el problema, porque como una camisa de fuerza que te queda chica, clasificar a todo el mundo en republicanos y demócratas, liberales y conservadores, es una simplificación que no sirve.

Pero algo tienen en común la mayoría de los ciudadanos gringos: les importa un carajo lo que pase fuera de los Estados Unidos. De partida, para importarles tendrían que estar enterados de lo que pasa afuera, y ello no sucede. La mayoría de los noticiarios apenas cubren noticias internacionales cuando estas no tienen que ver con la economía o la guerra contra el terrorismo, y nadie reclama por ello. Por eso se extrañan tanto de que los extranjeros sean tan críticos del país, pues aún creen que son una nación ejemplar. Si esta ignorancia está relacionada con su falta de autocrítica por la forma en que se maneja el país, es difícil saberlo, pero tampoco tienen muchas opciones de decidir. Bush destruyó de forma sistemática los equilibros entre los poderes del Estado, y ninguno de los dos candidatos a la presidencia parece muy interesado en restaurar ese equilibrio. Al parecer, y cómo quedó demostrado con la modificación a la Ley FISA, a los políticos en general les atrae la idea de disminuir las libertades públicas en nombre de la seguridad nacional.

Hemos evaluado mucho si USA es un buen lugar para vivir, y lo cierto es que mucho del sueño americano aún sigue vivo. Pero en muchos sentidos, USA es muy parecido a como Hollywood lo muestra. Un país de una diversidad enorme en que el total es mejor que la suma de sus partes, capaz de enfrentar toda adversidad. Lo mejor: su libertad de expresión. Hay mucho que admirar cuando un país le da derecho a la gente a criticar y burlarse de sus líderes impunemente, un país en que los comediantes son admirados y respetados, pudiendo vivir sin problemas de su obra.

Sin embargo, sus aspectos negativos pesan bastante: la inseguridad, la ignorancia de la media de la población, su total indolencia respecto de los problemas ambientales (la mentira más grande del mundo es que en USA se preocupan por una "vida verde" y el reciclaje, creo que nunca había visto gente más buena para gastar energía innecesariamente), su tendencia a clasificar al resto en blanco y negro, su falta de preocupación por el prójimo, en fin, una gran cantidad de cosas que me hacen pensar que, con todos los problemas que tiene Chile, igual se vive mucho mejor que acá.

Fotografía (c) Sara Bergdahl.

lunes, abril 07, 2008

Alberto González o el sentido del sueño americano

En la conferencia anual que realiza la Asociación de Estudiantes Latino Americanos de Penn, el keynote speaker este año fue Alberto González. El tema de la conferencia era "Alcanzando el Sueño: el Exito de los Latinos en la Profesión Legal". El ex Attorney General, a quien se recuerda más por sus desaciertos que por sus logros en el cargo, representa el máximo hito de un hispano en la profesión legal en USA.

Su visita tuvo polémica: algunos estudiantes de Penn criticaron duramente a la Asociación por haberlo invitado, conociendo su rol en los informes que preparó a pedido de Bush, para que éste pudiera justificar constitucionalmente su desvío a las obligaciones de Estados Unidos en materia de derechos humanos. Las preguntas al juez González fueron pedidas con anticipación y "filtradas" por los organizadores, no se permitieron preguntas relativas a su desempeño del cargo ni a los motivos por los cuales renunció. Finalmente, varios estudiantes concurrieron a la conferencia vistiendo en sus chaquetas una cinta color naranja, el mismo color de los trajes que usan los "enemigos combatientes" en Guantánamo.

El ex Attorney General centró su discurso en cómo las mejores cosas pasan cuando uno las ha planeado, un discurso interesante que contaba cómo pasó de ser el hijo de una familia pobre de inmigrantes méxicanos al latino que más alto ha llegado en la administración de Estados Unidos. Pero lentamente el discurso se centró en reproducir, una vez más, la misma monserga que repitió y defendió cuando estuvo a las órdenes de Bush. Que Irak es un lugar más seguro, que el enemigo está siempre al acecho, que lo peor para la democracia son los jueces activistas, que el presidente sí tiene el poder en tiempos de guerra para pasar a llevar tratados internacionales. En fin, el mismo mensaje que Bush lleva emitiendo desde hace años, internalizado, procesado y aceptado por González.

Alberto González alcanzó el sueño americano: ex oficial de la Fuerza Aérea, abogado de Harvard, socio de un estudio importante, juez de la Corte Suprema de Texas, general counsel para Bush como gobernador, y general counsel y luego Attorney General para Bush como presidente. Y en ese camino perdió algo. González está totalmente asimilado, un tipo que olvidó sus raíces, que las saca a relucir sólo cuando le sirve, pero que perdió esa desconfianza que todo inmigrante tiene en un país que no es el suyo. Es ese sentido común tan propio de las minorías les permite saber que en el fondo las cosas no son tan lindas como se las pintan.

Por eso González cayó de lo más alto. Porque al perder esa capacidad de cuestionamiento, no logró darse cuenta que ser un patriota no significa la pleitesía ciega, que alguien que cree en la democracia sabe que el cuestionar al gobierno es algo necesario. Bajo un mal llamado patriotismo, torció la interpretación de la Constitución americana para permitirle a Bush desentenderse de los derechos humanos, y desarmó el Ministerio de Justicia para colocar lacayos de Bush en puestos que debían estar a cargo de independientes. Finalmente renunció cuando era incuestionable que le estaba mintiendo a la comisión que investigaba el despido de los abogados en el Ministerio de Justicia.

Descalifica ello todo lo que había logrado en su carrera hasta que conoció a Bush? Es difícil saberlo, pero lo más probable es que pase a la historia no por sus planes, sino por como resultaron esas cosas que no había planeado.

COROLARIO: un artículo del New York Times, que detalla los problemas que Alberto González ha tenido para conseguir trabajo, luego de su deslucida pasada por la Casa Blanca.

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jueves, abril 03, 2008

El TC y la píldora

Quizás sea un poco anticipado opinar sobre la decisión del Tribunal Constitucional que declaró inconstitucional la política del gobierno respecto de la píldora del día después, por considerarla abortiva, dado que el fallo aún no ha sido publicado. Lo preocupante del fallo es su extensión, pues supuestamente podría además prohibir, de un pincelazo, los dispositivos intrauterinos.

Sin embargo, es fácil anticipar una de las discusiones que vendrá. Ella dice relación con la composición del Tribunal Constitucional. Debido a que el tema que se resolvió no es técnicamente sólo un tema constitucional, sino también valórico, resultará por lo menos predecible que se cuestione el criterio que usaron los ministros que votaron a favor de la prohibición, si es que se basaron no sólo en su forma de entender la Constitución, sino también en sus creencias personales (tal como lo hicieron los parlamentarios que presentaron el requerimiento).

Y si este cuestionamiento ocurre, entonces la elección de los ministros del Tribunal Constitucional (por lo menos en lo que a la designación realizada por el Senado y la nominación por la Cámara de Diputados se refiere) podría verse afectada por consideraciones sobre temas valóricos respecto de los cuales un ministro no debería pronunciarse. No parece una buena idea que la elección de los ministros del TC se asemeje a la forma en que los ministros de la Corte Suprema son elegidos en Estados Unidos, conviertiendo la designación en una maniobra política en que los miembros son designados por tener una escala de valores acorde con el gobierno de turno (lo que ha convertido a esta Corte en dos trincheras de jueces "conservadores" y "liberales").

Quizás el riesgo no sea tan alto, debido a que -a diferencia de los ministros de la Corte Suprema de Estados Unidos, cuyo cargo es vitalicio- los ministros del TC duran nueve años en sus cargos, y deben cesar en sus funciones al cumplir 75 años de edad. No obstante, sería aberrante que cada vez que deba elegirse un nuevo ministro del TC, su elección se base en la compatibilidad valórica del candidato con quien efectúa la designación, como una forma de poder usar el TC como una herramienta de control de las políticas del gobierno por parte de la oposición, o viceversa, escudándose en un supuesto control constitucional.

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domingo, marzo 30, 2008

Hay un aire a primarias 2

Ayer acudí a una presentación hecha por Lawrence Lessig en Wharton, por la campaña de Barack Obama, sobre la importancia de la primaria de Pennsylvania.

Para quienes no lo conocen, Lawrence Lessig es un tipo a quién el apelativo de gurú le sentaría bien. Abogado constitucionalista y profesor de la Universidad de Stanford, en 1998 escribió quizás uno de los libros más importantes (y proféticos) sobre la relación entre el derecho y las nuevas tecnologías: Code fue una especie de golpe a la cátedra, en que Lessig explicó cómo la tecnología funciona como reguladora de la misma forma en que lo hace el derecho. Ese fue su punto de partida. Someramente, Lessig concentró sus estudios y obras en cómo el derecho puede convertirse en una herramienta utilizada por algunos pocos para controlar la innovación que traen consigo las nuevas tecnologías y especialmente Internet; a partir de su enfoque en los derechos de autor, publicó dos libros más (The Future of Ideas y Free Culture), fue uno de los fundadores de Creative Commons, y el aparente (y autodenominado) villano trás el fracaso en la Corte Suprema de Estados Unidos del juicio Eldred v. Ashcroft (2003), que no pudo invalidar la extensión del plazo de protección de copyright de la vida del autor más 50 años a la vida del autor más 70 años (el Sonny Bono Copyright Term Extension Act, o cómo también se le conoce, la "Ley Mickey Mouse", de 1998), aunque ello es discutible. En el último tiempo, Lessig ha reenfocado su trabajo, proponiéndose una meta mucho más ambiciosa: si muchas leyes parecen estar hechas a la medida de lo que los lobbystas requieren de los políticos en Washington, entonces lo que hay que hacer es atacar derechamente aquella "corrupción", de que el principal motor de la política en USA sea el dinero y no lo que el país necesita. Para ello, Lessig creó el movimiento Change Congress.

Por todo ello, era particularmente relevante escuchar qué tenía que decir sobre la actual elección presidencial, y la razón de su apoyo a Barack Obama (más allá del hecho de qué ambos fueron colegas en la Universidad de Chicago).

En una de sus entretenidas presentaciones (con software de reconocimiento de voz y todo), Lessig tocó tres puntos respecto de la primaria en general como de la importancia de que Barack Obama ganara tanto la primaria demócrata como las elecciones generales.

Lessig se refirió, en primer lugar, al problema de la "corrupción" en el Congreso norteamericano causada por los lobbys y grupos de interés, y cómo ello convirtió a Hillary Clinton en un político poco confiable: durante la administración Clinton, el Congreso intentó pasar una ley que dificultaba el derecho de las personas naturales a eliminar sus deudas por tarjetas de crédito si es que se declaraban en quiebra. Hillary Clinton fue una incansable luchadora en contra de dicha ley, y gracias a ello, ésta no fue aprobada durante la administración Clinton. Un par de años después, siendo Hillary senadora por NY, la ley, sin cambio alguno, fue nuevamente propuesta para aprobación por Bush, y Hillary, que ha declarado públicamente que no tiene problema en recibir contribuciones de lobbystas y grupos de interés, votó ambas veces por ella. El punto de Lessig era: cómo explicar este cambio de postura sin atribuirlo derechamente al lobby? Este sistema ha convertido por default al Congreso gringo en una máquina de captar dinero, y por lo tanto, nadie se cuestiona estos cambios de postura (o como lo llaman peyorativamente los gringos, "flip-flops") incluso cuando pueden haber razones que no tienen nada que ver con recibir contribuciones de campaña. Según Lessig, porque Barack Obama, como Edwards antes que él, se ha comprometido en esta campaña a no recibir contribuciones de lobbystas y grupos de interés, está más "limpio" para poder combatir este sistema si es que llega a ser presidente.

En segundo lugar, Lessig criticó el hecho de que a Obama se la considere una persona poco apropiada para manejar la guerra de Irak debido, supuestamente, a su inexperencia y su oposición a la invasión. Para Lessig, por un tema de principios es mucho más valioso que Obama se haya opuesto desde el primer día a la guerra (por considerarla una "guerra idiota"), a que Hillary ahora se oponga a ella, cuando originalmente votó a favor de darle a Bush la autorización para invadir Irak, si bien ha alegado que lo hizo debido a la falsa inteligencia que existía respecto de las armas de destrucción masiva que tenía Hussein, o al ambiente de miedo que había en USA por los atentados del 11 de Septiembre de 2001. Haciendo un análisis estadístico, Lessig concluyó que la forma en que los congresistas demócratas votaron en aquella oportunidad estuvo derechamente teñida por oportunismo político; y en relación a su primer punto, no es posible saber si Hillary honestamente creyó en las razones que justificaban la invasión o lo hizo por oportunismo político. Pero sí es posible saber que Barack Obama se opuso a ella por su integridad y oposición a una "guerra idiota", y no por otros intereses: un compromiso con principios y no con politiquería.

Finalmente, respecto de la guerra en Irak, Lessig estima que la pregunta relevante está mal enfocada: no es cómo Estados Unidos retirará sus tropas de Irak, sino cómo será capaz de asegurar que haya paz en la región. La invasión de Irak convirtió a Estados Unidos y sus ciudadanos en quizás el país y las personas más odiadas del planeta, y ha servido para justificar el odio que muchos sienten y que se traduce en atentados terroristas en contra de Occidente. A juicio de Lessig, una forma de poder revertir esta mentalidad es que el resto del mundo vea en el presidente de Estados Unidos, un símbolo de arrepentimiento y de un cambio de fondo en cómo Estados Unidos se relacionará con el mundo, y él único que puede lograrlo es Barack Obama, tanto por su postura contra la guerra como por ser una persona que representa tan claramente una mezcla de razas y culturas.

El mensaje final fue: todo puede terminar en la primaria, si Barack Obama derrota a Hillary o pierde por poco.

Cómo buen acto de proselitismo, el análisis de Lessig no fue imparcial. Me pareció que su punto más importante fue el primero, pues incluso en Chile es fácil darse cuenta cómo muchas veces las decisiones políticas son tomadas en beneficio de quienes son capaces de realizar lobby para defender sus intereses (como por ejemplo la disminución del beneficio tributario para las empresas constructoras). Sin embargo, Barack Obama no es un pobre angelito: él también ha recibido dinero de lobbystas y grupos de interés (para su campaña como senador), y es difícil creer que él como presidente pueda realizar un cambio radical al sistema, pues podría encontrarse incluso con oposición de su propio partido. Sobre la invasión a Irak, ya sabemos que un retiro inmediato es imposible sin importar quién sea el próximo presidente, y sobre la imagen que Estados Unidos tendrá en el resto del mundo, pues eso dependerá de cómo el próximo presidente inicie su mandato, buscando consensos internacionales y no actuando por encima de otros países.

La primaria de Pennsylvania se acerca a pasos agigantados.
La propaganda política sigue apareciendo en la ciudad. Seguiremos informando.


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martes, marzo 25, 2008

Hay un aire a primarias

Estamos ya a menos de un mes de la primaria del partido demócrata en Pennsylvania, la que muchos medios han tachado como "la madre de todas las primarias" por su potencial de decidir de una vez por todas quién obtendrá la candidatura presidencial demócrata.

Lo que viene es una invasión de la mayoría de los medios de prensa americanos, especialmente los canales de noticias, que con sus super paneles de experto y mega-pantallas interactivas buscarán ganar el rating del pueblo gringo.

En Filadelfia, lentamente se empieza a notar la efervescencia. Primero fueron las visitas hace un par de semanas de John McCain y Hillary Clinton. Luego, el inspirador discurso que Barack Obama dio en el National Constitution Center la semana pasada. Visité dicho centro hace unos meses atrás, y es realmente impresionante: para aquellos que somos abogados, tiene un encanto especial por la forma en que la historia de los Estados Unidos ha estado vinculada a su única Constitución. Para los que no lo son, el mensaje entregado a través de su museo interactivo es de patriotismo y esperanza, algo que quizás por ser extranjero uno mira con mayor distancia y escepticismo.

Ahora, estrellas de la TV como Stephen Colbert anuncian programas especiales que seguirán, desde Filadelfia (en el caso de Colbert, desde el Annenberg Center for the Performing Arts de la Universidad de Pennsylvania), el desarrollo de las primarias. Va a ser interesante ver como el ambiente de la ciudad va cambiando progresivamente.

Mientras tanto, algunas cosas van apareciendo en la ciudad. Por ejemplo, este afiche de la campaña de Barack Obama creado por el incansable Shepard Fairey, que está instalado en algunos de los paraderos del distrito universitario.

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miércoles, marzo 19, 2008

La importancia de un buen título.

La Tribuna del lunes 17 de El Mercurio, en que el senador Andrés Allamand se refiere nuevamente a su "teoría" del desalojo de la Concertación del gobierno, me hizo recordar la polémica que hubo en Chile cuando el libro fue publicado el año pasado, precisamente por su título: "El Desalojo: Por qué la Concertación debe irse el 2010".

Confieso que no he leído el libro, no le tengo particular simpatía al senador Allamand, pero hay que reconocer que con el título del libro le dió con el palo al gato. El título se convirtió en teoría (o por lo menos así es como los políticos se refieren a él), y trascendió la obra misma para convertirse en un adelantado slogan de campaña para la oposición. Lo más probable es que el título del libro lo haya ayudado a vender mucho más de lo que vendería normalmente, sin el bombo y platillo de la publicidad gratuita hecha por todos los políticos, incluso los de la Concertación.

Entonces, si ud. tiene una obra para publicar, preocúpese particularmente del título de su obra. Y si no sabe cómo hacerlo (y su editor no lo ayuda), la revista Wired en su número de Octubre de 2007 le puede dar una ayudita. Sabiendo que el senador Allamand ha vivido bastante tiempo en Estados Unidos, es probable que haya adquirido estas instrucciones de una forma u otra. Con este sencillo método, podrá crear un título lo suficientemente pegajoso como para ayudarle a vender miles en vez de cientos de ejemplares (no millones, eso no pasa en Chile) y por lo menos recuperar el tiempo gastado en escribirlo:

1- Invente un título-como-teoría. El título debe resumir su Gran Idea e introducir un nuevo concepto. En nuestro ejemplo, sería "El Desalojo". Otros ejemplos conocidos:"El Mundo es Plano" y "Freakonomics"

2- Agregue un subtítulo. Como su nueva Gran Idea es un concepto totalmente nuevo, necesitará un subtítulo que lo realce y explique un poco el contenido. En nuestro ejemplo, sería "Por qué la Concertación debe irse el 2010". En nuestros otros ejemplos: "Una breve historia del Siglo XXI" y "Un economista políticamente incorrecto explora el lado oculto de lo que nos afecta".

3- Elija una premisa. O por lo menos algo que parezca una premisa. Para iluminar un poco al público, es un torpedo que la editorial puede enviarle a los críticos. No se preocupe, no tiene que hacer mucho sentido siempre que sea profunda y amplia. En nuestro ejemplo, sería: "Luego de elegir cuatro gobiernos consecutivos, la Concertación, la más exitosa coalición política chilena del último medio siglo, presenta síntomas de fatiga y envejecimiento. El desalojo es una mirada implacable al Chile de los últimos años. También, una exhortación apasionada a la renovación de los equipos gubernamentales y un profundo acto de fe en la necesidad de reconciliar al país con las dinámicas del crecimiento económico, la dignidad ciudadana y la justicia social."

Ahí lo tiene. Fácil y bonito.

A todo esto, revisando tanto el perfil del senador Allamand en su página web del Senado, como el sitio web de El Mercurio-Aguilar, la editorial que publica el libro, éste brilla por su ausencia. Al parecer a alguien se le olvidó actualizar sus páginas web.

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lunes, marzo 17, 2008

Only in America

Las palabras sobran: