Hay un aire a primarias 2
Ayer acudí a una presentación hecha por Lawrence Lessig en Wharton, por la campaña de Barack Obama, sobre la importancia de la primaria de Pennsylvania.
Para quienes no lo conocen, Lawrence Lessig es un tipo a quién el apelativo de gurú le sentaría bien. Abogado constitucionalista y profesor de la Universidad de Stanford, en 1998 escribió quizás uno de los libros más importantes (y proféticos) sobre la relación entre el derecho y las nuevas tecnologías: Code fue una especie de golpe a la cátedra, en que Lessig explicó cómo la tecnología funciona como reguladora de la misma forma en que lo hace el derecho. Ese fue su punto de partida. Someramente, Lessig concentró sus estudios y obras en cómo el derecho puede convertirse en una herramienta utilizada por algunos pocos para controlar la innovación que traen consigo las nuevas tecnologías y especialmente Internet; a partir de su enfoque en los derechos de autor, publicó dos libros más (The Future of Ideas y Free Culture), fue uno de los fundadores de Creative Commons, y el aparente (y autodenominado) villano trás el fracaso en la Corte Suprema de Estados Unidos del juicio Eldred v. Ashcroft (2003), que no pudo invalidar la extensión del plazo de protección de copyright de la vida del autor más 50 años a la vida del autor más 70 años (el Sonny Bono Copyright Term Extension Act, o cómo también se le conoce, la "Ley Mickey Mouse", de 1998), aunque ello es discutible. En el último tiempo, Lessig ha reenfocado su trabajo, proponiéndose una meta mucho más ambiciosa: si muchas leyes parecen estar hechas a la medida de lo que los lobbystas requieren de los políticos en Washington, entonces lo que hay que hacer es atacar derechamente aquella "corrupción", de que el principal motor de la política en USA sea el dinero y no lo que el país necesita. Para ello, Lessig creó el movimiento Change Congress.
Por todo ello, era particularmente relevante escuchar qué tenía que decir sobre la actual elección presidencial, y la razón de su apoyo a Barack Obama (más allá del hecho de qué ambos fueron colegas en la Universidad de Chicago).
En una de sus entretenidas presentaciones (con software de reconocimiento de voz y todo), Lessig tocó tres puntos respecto de la primaria en general como de la importancia de que Barack Obama ganara tanto la primaria demócrata como las elecciones generales.
En segundo lugar, Lessig criticó el hecho de que a Obama se la considere una persona poco apropiada para manejar la guerra de Irak debido, supuestamente, a su inexperencia y su oposición a la invasión. Para Lessig, por un tema de principios es mucho más valioso que Obama se haya opuesto desde el primer día a la guerra (por considerarla una "guerra idiota"), a que Hillary ahora se oponga a ella, cuando originalmente votó a favor de darle a Bush la autorización para invadir Irak, si bien ha alegado que lo hizo debido a la falsa inteligencia que existía respecto de las armas de destrucción masiva que tenía Hussein, o al ambiente de miedo que había en USA por los atentados del 11 de Septiembre de 2001. Haciendo un análisis estadístico, Lessig concluyó que la forma en que los congresistas demócratas votaron en aquella oportunidad estuvo derechamente teñida por oportunismo político; y en relación a su primer punto, no es posible saber si Hillary honestamente creyó en las razones que justificaban la invasión o lo hizo por oportunismo político. Pero sí es posible saber que Barack Obama se opuso a ella por su integridad y oposición a una "guerra idiota", y no por otros intereses: un compromiso con principios y no con politiquería.
Finalmente, respecto de la guerra en Irak, Lessig estima que la pregunta relevante está mal
El mensaje final fue: todo puede terminar en la primaria, si Barack Obama derrota a Hillary o pierde por poco.
Cómo buen acto de proselitismo, el análisis de Lessig no fue imparcial. Me pareció que su punto más importante fue el primero, pues incluso en Chile es fácil darse cuenta cómo muchas veces las decisiones políticas son tomadas en beneficio de quienes son capaces de realizar lobby para defender sus intereses (como por ejemplo la disminución del beneficio tributario para las empresas constructoras). Sin embargo, Barack Obama no es un pobre angelito: él también ha recibido dinero de lobbystas y grupos de interés (para su campaña como senador), y es difícil creer que él como presidente pueda realizar un cambio radical al sistema, pues podría encontrarse incluso con oposición de su propio partido. Sobre la invasión a Irak, ya sabemos que un retiro inmediato es imposible sin importar quién sea el próximo presidente, y sobre la imagen que Estados Unidos tendrá en el resto del mundo, pues eso dependerá de cómo el próximo presidente inicie su mandato, buscando consensos internacionales y no actuando por encima de otros países.
La primaria de Pennsylvania se acerca a pasos agigantados.
Etiquetas: Derecho, Elecciones USA




