Textura Abierta

domingo, marzo 30, 2008

Hay un aire a primarias 2

Ayer acudí a una presentación hecha por Lawrence Lessig en Wharton, por la campaña de Barack Obama, sobre la importancia de la primaria de Pennsylvania.

Para quienes no lo conocen, Lawrence Lessig es un tipo a quién el apelativo de gurú le sentaría bien. Abogado constitucionalista y profesor de la Universidad de Stanford, en 1998 escribió quizás uno de los libros más importantes (y proféticos) sobre la relación entre el derecho y las nuevas tecnologías: Code fue una especie de golpe a la cátedra, en que Lessig explicó cómo la tecnología funciona como reguladora de la misma forma en que lo hace el derecho. Ese fue su punto de partida. Someramente, Lessig concentró sus estudios y obras en cómo el derecho puede convertirse en una herramienta utilizada por algunos pocos para controlar la innovación que traen consigo las nuevas tecnologías y especialmente Internet; a partir de su enfoque en los derechos de autor, publicó dos libros más (The Future of Ideas y Free Culture), fue uno de los fundadores de Creative Commons, y el aparente (y autodenominado) villano trás el fracaso en la Corte Suprema de Estados Unidos del juicio Eldred v. Ashcroft (2003), que no pudo invalidar la extensión del plazo de protección de copyright de la vida del autor más 50 años a la vida del autor más 70 años (el Sonny Bono Copyright Term Extension Act, o cómo también se le conoce, la "Ley Mickey Mouse", de 1998), aunque ello es discutible. En el último tiempo, Lessig ha reenfocado su trabajo, proponiéndose una meta mucho más ambiciosa: si muchas leyes parecen estar hechas a la medida de lo que los lobbystas requieren de los políticos en Washington, entonces lo que hay que hacer es atacar derechamente aquella "corrupción", de que el principal motor de la política en USA sea el dinero y no lo que el país necesita. Para ello, Lessig creó el movimiento Change Congress.

Por todo ello, era particularmente relevante escuchar qué tenía que decir sobre la actual elección presidencial, y la razón de su apoyo a Barack Obama (más allá del hecho de qué ambos fueron colegas en la Universidad de Chicago).

En una de sus entretenidas presentaciones (con software de reconocimiento de voz y todo), Lessig tocó tres puntos respecto de la primaria en general como de la importancia de que Barack Obama ganara tanto la primaria demócrata como las elecciones generales.

Lessig se refirió, en primer lugar, al problema de la "corrupción" en el Congreso norteamericano causada por los lobbys y grupos de interés, y cómo ello convirtió a Hillary Clinton en un político poco confiable: durante la administración Clinton, el Congreso intentó pasar una ley que dificultaba el derecho de las personas naturales a eliminar sus deudas por tarjetas de crédito si es que se declaraban en quiebra. Hillary Clinton fue una incansable luchadora en contra de dicha ley, y gracias a ello, ésta no fue aprobada durante la administración Clinton. Un par de años después, siendo Hillary senadora por NY, la ley, sin cambio alguno, fue nuevamente propuesta para aprobación por Bush, y Hillary, que ha declarado públicamente que no tiene problema en recibir contribuciones de lobbystas y grupos de interés, votó ambas veces por ella. El punto de Lessig era: cómo explicar este cambio de postura sin atribuirlo derechamente al lobby? Este sistema ha convertido por default al Congreso gringo en una máquina de captar dinero, y por lo tanto, nadie se cuestiona estos cambios de postura (o como lo llaman peyorativamente los gringos, "flip-flops") incluso cuando pueden haber razones que no tienen nada que ver con recibir contribuciones de campaña. Según Lessig, porque Barack Obama, como Edwards antes que él, se ha comprometido en esta campaña a no recibir contribuciones de lobbystas y grupos de interés, está más "limpio" para poder combatir este sistema si es que llega a ser presidente.

En segundo lugar, Lessig criticó el hecho de que a Obama se la considere una persona poco apropiada para manejar la guerra de Irak debido, supuestamente, a su inexperencia y su oposición a la invasión. Para Lessig, por un tema de principios es mucho más valioso que Obama se haya opuesto desde el primer día a la guerra (por considerarla una "guerra idiota"), a que Hillary ahora se oponga a ella, cuando originalmente votó a favor de darle a Bush la autorización para invadir Irak, si bien ha alegado que lo hizo debido a la falsa inteligencia que existía respecto de las armas de destrucción masiva que tenía Hussein, o al ambiente de miedo que había en USA por los atentados del 11 de Septiembre de 2001. Haciendo un análisis estadístico, Lessig concluyó que la forma en que los congresistas demócratas votaron en aquella oportunidad estuvo derechamente teñida por oportunismo político; y en relación a su primer punto, no es posible saber si Hillary honestamente creyó en las razones que justificaban la invasión o lo hizo por oportunismo político. Pero sí es posible saber que Barack Obama se opuso a ella por su integridad y oposición a una "guerra idiota", y no por otros intereses: un compromiso con principios y no con politiquería.

Finalmente, respecto de la guerra en Irak, Lessig estima que la pregunta relevante está mal enfocada: no es cómo Estados Unidos retirará sus tropas de Irak, sino cómo será capaz de asegurar que haya paz en la región. La invasión de Irak convirtió a Estados Unidos y sus ciudadanos en quizás el país y las personas más odiadas del planeta, y ha servido para justificar el odio que muchos sienten y que se traduce en atentados terroristas en contra de Occidente. A juicio de Lessig, una forma de poder revertir esta mentalidad es que el resto del mundo vea en el presidente de Estados Unidos, un símbolo de arrepentimiento y de un cambio de fondo en cómo Estados Unidos se relacionará con el mundo, y él único que puede lograrlo es Barack Obama, tanto por su postura contra la guerra como por ser una persona que representa tan claramente una mezcla de razas y culturas.

El mensaje final fue: todo puede terminar en la primaria, si Barack Obama derrota a Hillary o pierde por poco.

Cómo buen acto de proselitismo, el análisis de Lessig no fue imparcial. Me pareció que su punto más importante fue el primero, pues incluso en Chile es fácil darse cuenta cómo muchas veces las decisiones políticas son tomadas en beneficio de quienes son capaces de realizar lobby para defender sus intereses (como por ejemplo la disminución del beneficio tributario para las empresas constructoras). Sin embargo, Barack Obama no es un pobre angelito: él también ha recibido dinero de lobbystas y grupos de interés (para su campaña como senador), y es difícil creer que él como presidente pueda realizar un cambio radical al sistema, pues podría encontrarse incluso con oposición de su propio partido. Sobre la invasión a Irak, ya sabemos que un retiro inmediato es imposible sin importar quién sea el próximo presidente, y sobre la imagen que Estados Unidos tendrá en el resto del mundo, pues eso dependerá de cómo el próximo presidente inicie su mandato, buscando consensos internacionales y no actuando por encima de otros países.

La primaria de Pennsylvania se acerca a pasos agigantados.
La propaganda política sigue apareciendo en la ciudad. Seguiremos informando.


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martes, marzo 25, 2008

Hay un aire a primarias

Estamos ya a menos de un mes de la primaria del partido demócrata en Pennsylvania, la que muchos medios han tachado como "la madre de todas las primarias" por su potencial de decidir de una vez por todas quién obtendrá la candidatura presidencial demócrata.

Lo que viene es una invasión de la mayoría de los medios de prensa americanos, especialmente los canales de noticias, que con sus super paneles de experto y mega-pantallas interactivas buscarán ganar el rating del pueblo gringo.

En Filadelfia, lentamente se empieza a notar la efervescencia. Primero fueron las visitas hace un par de semanas de John McCain y Hillary Clinton. Luego, el inspirador discurso que Barack Obama dio en el National Constitution Center la semana pasada. Visité dicho centro hace unos meses atrás, y es realmente impresionante: para aquellos que somos abogados, tiene un encanto especial por la forma en que la historia de los Estados Unidos ha estado vinculada a su única Constitución. Para los que no lo son, el mensaje entregado a través de su museo interactivo es de patriotismo y esperanza, algo que quizás por ser extranjero uno mira con mayor distancia y escepticismo.

Ahora, estrellas de la TV como Stephen Colbert anuncian programas especiales que seguirán, desde Filadelfia (en el caso de Colbert, desde el Annenberg Center for the Performing Arts de la Universidad de Pennsylvania), el desarrollo de las primarias. Va a ser interesante ver como el ambiente de la ciudad va cambiando progresivamente.

Mientras tanto, algunas cosas van apareciendo en la ciudad. Por ejemplo, este afiche de la campaña de Barack Obama creado por el incansable Shepard Fairey, que está instalado en algunos de los paraderos del distrito universitario.

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miércoles, marzo 19, 2008

La importancia de un buen título.

La Tribuna del lunes 17 de El Mercurio, en que el senador Andrés Allamand se refiere nuevamente a su "teoría" del desalojo de la Concertación del gobierno, me hizo recordar la polémica que hubo en Chile cuando el libro fue publicado el año pasado, precisamente por su título: "El Desalojo: Por qué la Concertación debe irse el 2010".

Confieso que no he leído el libro, no le tengo particular simpatía al senador Allamand, pero hay que reconocer que con el título del libro le dió con el palo al gato. El título se convirtió en teoría (o por lo menos así es como los políticos se refieren a él), y trascendió la obra misma para convertirse en un adelantado slogan de campaña para la oposición. Lo más probable es que el título del libro lo haya ayudado a vender mucho más de lo que vendería normalmente, sin el bombo y platillo de la publicidad gratuita hecha por todos los políticos, incluso los de la Concertación.

Entonces, si ud. tiene una obra para publicar, preocúpese particularmente del título de su obra. Y si no sabe cómo hacerlo (y su editor no lo ayuda), la revista Wired en su número de Octubre de 2007 le puede dar una ayudita. Sabiendo que el senador Allamand ha vivido bastante tiempo en Estados Unidos, es probable que haya adquirido estas instrucciones de una forma u otra. Con este sencillo método, podrá crear un título lo suficientemente pegajoso como para ayudarle a vender miles en vez de cientos de ejemplares (no millones, eso no pasa en Chile) y por lo menos recuperar el tiempo gastado en escribirlo:

1- Invente un título-como-teoría. El título debe resumir su Gran Idea e introducir un nuevo concepto. En nuestro ejemplo, sería "El Desalojo". Otros ejemplos conocidos:"El Mundo es Plano" y "Freakonomics"

2- Agregue un subtítulo. Como su nueva Gran Idea es un concepto totalmente nuevo, necesitará un subtítulo que lo realce y explique un poco el contenido. En nuestro ejemplo, sería "Por qué la Concertación debe irse el 2010". En nuestros otros ejemplos: "Una breve historia del Siglo XXI" y "Un economista políticamente incorrecto explora el lado oculto de lo que nos afecta".

3- Elija una premisa. O por lo menos algo que parezca una premisa. Para iluminar un poco al público, es un torpedo que la editorial puede enviarle a los críticos. No se preocupe, no tiene que hacer mucho sentido siempre que sea profunda y amplia. En nuestro ejemplo, sería: "Luego de elegir cuatro gobiernos consecutivos, la Concertación, la más exitosa coalición política chilena del último medio siglo, presenta síntomas de fatiga y envejecimiento. El desalojo es una mirada implacable al Chile de los últimos años. También, una exhortación apasionada a la renovación de los equipos gubernamentales y un profundo acto de fe en la necesidad de reconciliar al país con las dinámicas del crecimiento económico, la dignidad ciudadana y la justicia social."

Ahí lo tiene. Fácil y bonito.

A todo esto, revisando tanto el perfil del senador Allamand en su página web del Senado, como el sitio web de El Mercurio-Aguilar, la editorial que publica el libro, éste brilla por su ausencia. Al parecer a alguien se le olvidó actualizar sus páginas web.

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lunes, marzo 17, 2008

Only in America

Las palabras sobran:

miércoles, marzo 05, 2008

Puedo hablar por experiencia que no tenía experiencia

Debido al -quizás ya no tan- sorprendente ascenso de Barack Obama en la carrera por la nominación presidencial del partido demócrata, tanto Hillary Clinton como John McCain han enfocado sus respectivas campañas en la experiencia de ambos frente a la calidad de "novato" de Obama en política. En su último número, la revista Time pregunta si es que la experiencia es una cualidad esencial para cualquiera que desee ser presidente de Estados Unidos.

Y si bien la conclusión no es categórica -experiencia es sólo una de las varias cualidades que debe reunir un candidato a la presidencia- esta quizás cambiaría si es que el análisis se hubiera enfocado en otros presidentes, como por ejemplo Michelle Bachelet.

Para nadie es secreto que una de las principales aprehensiones de muchas personas que simpatizaban con Bachelet (y también de sus opositores) era su falta de experiencia en política. Nunca ocupó un cargo de elección popular, y sólo estuvo al frente de dos Ministerios en los cuales tuvo algunos logros y también errores. El problema de la falta de experiencia es que, como afirma Time, cuando un presidente se educa, todos pagamos el arancel.

Cuando estamos a punto de llegar a la mitad del mandato de Bachelet al frente del país, parece incuestionable que su falta de experiencia le ha pasado la cuenta. Se ha demostrado en su titubeo al momento de tomar decisiones importantes, en los problemas que ha tenido al designar a sus ministros y en formar equipos de trabajo, y principalmente en enfrentar los problemas que heredó del gobierno pasado.

Sería injusto echarle completamente la culpa a ella. Muchas problemas escapan de su control, otros sencillamente se han magnificado más de la cuenta. Pero lo cierto es que una parte sustancial de la población ahora cree que algunos de los problemas del país podrían haber sido enfrentados y resueltos de forma más rápida y eficiente si es que la persona a cargo hubiera tenido más experiencia para enfrentarlos.

Por otra parte, como ya mencionamos, la experiencia no lo es todo. El hecho de que la presidenta tenga que hacerse cargo de varios problemas heredados de la administración Lagos, deja al descubierto el hecho de que Lagos, con su impresionante curriculum y experiencia en política, tampoco fue capaz de resolver de forma eficaz varios de los desafíos que enfrentó al mando del país.

Lo que parece algo seguro es que el gobierno de Bachelet implicará que los ciudadanos tendrán más cautela al momento de elegir al próximo presidente. Independientemente de sí los candidatos son hombres o mujeres, e incluso sí son más o menos jóvenes, si habrá una tendencia a enfatizar la experiencia política como una garantía de buen trabajo, como una forma de diferenciarse de la falta de experiencia de la actual presidenta.

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